lunes, 30 de mayo de 2011

La Historia que no encontró su final

Recuerdo cuando aún éramos niños. Recuerdo cuando aún aprendíamos nuestra propia cultura. Recuerdo cuando aún aprendíamos a conocernos, recíprocamente claro...pero sobre todo a nosotros mismos. 
Hicimos un juramento, el de jamás separarse.Nuestro juramento inquebrantable se forjó de nuestras propias manos, bajo nuestras sonrisas y nuestras lágrimas. Soñamos respetarnos toda nuestra vida, sin permitir ninguna alteración, sin permitir nigún cambio.Recuerdo cómo soñçabamos juntos, en nuestros recreos...o sin ellos. A jugar con dragones y princesas, compañero de batalla y de secretos. Recuerdo aún cómo me dabas abrazos y me soreías sinceramente...sí, lo recuerdo, y sé que también lo recuerdas. 
"La felicidad está en el amor hacia las personas"...una frase que jamás olvidaré, una gran frase.

Aún recuerdo cómo discutíamos por tonterías, y cosas no tan tontas...aún puedo recordar lo fácil que era encontrar solución a nuestras discusiones, jajaja, siempre terminaban con un "lo siento"....sí, sé que aún puedes recordarlo.
Pasear por muchos campos me es entrañable...son tantos los recuerdos que vuelven, y es que ya lo sabes, adoro elegir ser melancólico.
Parecía imposible, a vista de un simple hombre, pensar que tal alegría pudiera tener un final...jajaja, las cosas que se nos ocurren a veces. Aún puedo recordar cómo te gritaba y buscaba desesperadamente. 
Sabes, al final no te enseñé mi lugar favorito, aquel donde los pájaros están en perfecta armonía con mi presencia. Aquel donde la corriente de agua toca la melodía que mi corazón le pida...si deseo tocarla. Aquel donde las flores, siempre tan hermosas, permanecen como precioso paisaje que admirar...si deseo maravillarme una vez más.
No te lo enseñé, como otras tantas cosas que no pude hacer....qué mala suerte, el tiempo fue más sabio que yo, una vez más, fui derrotado por aquellos enemigos que continuamente me amenazaban, y de los que tú solías protegerme.
¿Sabes? Ahora soy más fuerte. He conseguido vencerles a todos, y ya ninguno es capaz de hacer florecer el miedo en mi. Ya no necesito alguien que me poteja y que cuide de mi...¿parecía imposible verdad? Conseguí encontrarme a mí mismo, conseguí despertar de aquella pesadilla eterna que me asustaba y debilitaba...ahora, al fin, puedo ser aún mejor de lo que creías, mejor de lo que pensabas...mejor de lo que fui.

Decía Publio Siro que "amistad que termina, jamás habían empezado". Ahora no sólo admiro esa frase, sino que soy capaz de comprenderla. Puede que ya no nos veremos físicamente, tal vez no podemos protegernos y luchar juntos contra nuestros enemigos...sí...tal vez para otros todo esto esté terminado, pero me queda una cosa...una cosa que elegí no cambiar: Sentir lo mismo.

Y es que, las grandes historias jamás encuentran su final...y lo nuestro, es una gran historia.

viernes, 27 de mayo de 2011

Como un niño un seis de enero

Sal fuera...abre bien los ojos y mira al cielo. Míralo bien hasta poder sonreir. Entonces navega en tu interior y pregúntate ¿qué es la felicidad? 
Es común pensar que la felicidad se recoge, la felicidad se trabaja...la felicidad se gana. Se suele decir que debemos sufrir, trabajar duro y pasarlo mal, para en el futuro recoger los frutos de dicha etapa. Aún puedo estar de acuerdo con ello hablando de nuestro oficio, nuestros estudios, el entrenamiento de nuestro cuerpo, las relaciones personales...pero no con la felicidad. La felicidad no es un regalo, la felicidad no se recoge tras un duro trabajo en el que hay que sufrir mucho antes para dejar de hacerlo "en un futuro". La felicidad se siente, la felicidad se elige, al igual que el odio, el enfado o la sonrisa.

Déjate caer bajo la sonbra de un árbol, tumbado en un cesped verde y lleno de hermosas criaturas, tan diferentes y tan similares a nosotros.  Mira bien al cielo, y déjate elevar, despega y consigue alcanzar la más alta nube que seas capaz de divisar. Entonces, navega en tu interior, y pregúntate ¿Cómo se siente la felicidad?¿Tan lejos está de nuestro alcance?

Un gran hombre me dijo una vez que no había cosa más hermosa que la sonrisa de los niños, pues esta es siempre sincera y desinteresada. Los niños no saben fingir, no saben mentir. Hacen lo que sienten cuando lo sienten, y podrás divisarlo en sus ojos, en su rostro...en su boca.

_ ¿Qué?¿Descubriste tu respuesta? Quizás no debas buscar tanto, no por pensar mucho tiempo encontrarás una respuesta aceptable 
_¿Entonces?¿Qué se supone que debo hacer para encontrarla?
_Véte. Paséate por entre los campos, las calles bajo la dulce melodía de la noche...paséate por entre los pueblos del mundo, paséate por entre los niños del universo.
_¿Qué es la felicidad para ti?
_ Jajajaja...no, yo no te podré contestar con sinceridad, lo siento, jamás lo entenderás si te lo explico.
_¿Acaso me quedaré sin conocer la respuesta, no me enseñarás el camino hacia ella?
_ Ya lo conoces amigo mío, ya lo conoces.
_¿Y bien? No recuerdo que me lo dijeras.
_No te lo dije directamente, querido amigo.
_¿Entonces?
_Pregúntaselo a un niño, un seis de enero por la mañana...él te dará la respuesta. Pero recuerda...tan sólo te dirá la respuesta, en ti está el entenderla, y emprender el camino.

miércoles, 25 de mayo de 2011

La gente que cambia el mundo

Hace calor. Es tarde ya, mi cerebro me informa de que lleva demasiado tiempo sin tener un comportamiento sano, de descanso...es tarde, pero hace calor. Normalmente oiría el dulce silencio de la noche, uno de mis sonidos preferidos, algo así como el canto de un pájaro, pero cuando este se halla dormido, cantando, en sus sueños. No pueden oirse los pájaros de la noche, mañana es feria gente, pero nos gusta adelantarnos unos días para disfrutar más de lo que nos suele faltar. Aún aquí puedo oir cómo la música, los "cacharritos", los amigos y la familia pueden estar divirtiendo a muchas personas, haciendo que su momento presente sea intenso, sea vivido....pero no puedo dormir. Hoy a penas he podido, o querido para ser más correcto, estudiar. He preferido perderme en mis recuerdos, en mi pasado, y nadar entre aquellos momentos en los que todo era muy diferente...no mejor, tampoco peor imagino, tan solo...diferente.

Tenemos la mala costumbre de querer dominar el mundo, dominar a las personas que nos rodean...dominarlo todo y que todo cumpla los requisitos necesarios para que nosotros seamos "felices". Triste concepto de felicidad se adopta pues, depender del mundo exterior, de las personas que nos rodean, para lograr nuestra propia felicidad... una búsqueda bastante curiosa si nos detenemos a pensar. ¿Acaso encontraremos en otros aquello que florecerá en nosotros mismos?...Solía pensar así.

Si algo nos desagrada, no lo aceptamos, no, nos gusta más manifestar nuestro desacuerdo y procurar que todo se adapte a nosotros, recurriendo a cosas tan absurdas y peligrosas como los enfados, las amenazas o las súplicas...Solía pensar así.

Hoy una amiga me ha vuelto a decir que "he cambiado muchísimo". Parándome a pensar en dicha frase, así como en los argumentos que aportó, no pude llegar a ninguna conclusión, tan solo a una pregunta: ¿qué significa cambiar? ¿Acaso tenemos una forma de ser predeterminada, o tan solo elegimos ser siempre de la misma forma, haciéndonos creer que "somos así"?

Leí hace un tiempo un texto escrito por un famoso psicólogo estadounidense que me hizo pensar profundamente. Por una parte, fomentó ideas que ya tenía pero que jamás defendí. Por otra, me enseñó ideas nuevas, ideas que en principio chocan contra todo razonamiento adquirido en esta sociedad ( si es que se aprende a razonar de alguna manera en ella). El texto podía ser interpretado de muchísimas maneras, tantas como personas lo lean. Esta fue mi interpretación:

"La vida es como una corriente de agua, en la que somos simples peces que se limitan a seguirla, siguiendo a los demás, pensando como los demás, aprendiendo lo mismo que los demás, razonando como los demás... De tal manera, la corriente nos arrastra impidiendo que nos desarrollemos personalmente, que nos mostremos a nosotros mismos aquello de lo que somos capaces...a elegir qué persona queremos ser en definitiva. Siguiendo la corriente, permitimos que los "conocimientos" y formas de pensar que se han implantado en la sociedad, y que se nos transmite como lo "correcto" desde que nacemos, dominen nuestras propias formas de vida. Permitimos que esas ideas eligan cómo vamos a vivir y a desarrollarnos. No hace falta decir que en una corriente así, ningún pecesillo puede destacar, y mucho menos conducir la corriente hacia otro lugar, aunque sea abriendo un pequeñísimo camino que sea diferente al resto de la corriente.

A veces, nos encontramos contra alguien que decide nadar en contra de la corriente, obviando aquello que a su parecer es inútil, y luchando por aquello que él desea ser, aunque eso signifique nadar en contra de todos los demás peces, y ser juzgado por lo tanto como loco, insensato, idiota, irresponsable y otro tipo de calificativos."

Detengámonos un momento en estas personas...¿quiénes son? Sin duda alguna, creo no conseguiremos nombrar a ningún pez que haya seguido la corriente, pues todos estaremos pensado en aquellos que desafiaron las "leyes" de su respectiva época aportando algo nuevo, y por lo tanto automáticamente rechazado por todos los demás, pero que, con más o menos tiempo, finalizó por incorporarse en la forma de vida de los otros acomodados peces e incluso terminaron siendo alabados, recordados y puestos como ejemplo de perseverancia, inteligencia sabiduría...Deténganse, piensen en ellos, puede que no pensemos en las mismas personas, puede que no pensemos en los mismos logros o incluso puede que ni siquiera nos pongamos de acuerdo en si actuaron bien o mal...no obstante, coincidiremos en que, aquellos que desafiaron a la corriente, así como los que la desafían ahora, en el presente, y enseñarán a otros a desafiarla, son todos aquellos que permiten que las cosas no sean siempre las mismas, que los errores no sean siempre los mismos, ni que los premios se entregen siempre de la misma forma...estas son, realmente, la gente que cambia el mundo.